De pronto, me pareció encontrarme ante un Ser vasto e infinitamente grande, que me llamó por mi nombre, preguntándome: ¿Qué quieres oír y ver, aprender y conocer a través de la meditación?.
Yo dije entonces: ¿Quién eres tú?.
Y me respondió: Soy Pymander, la Mente Suprema.